lunes, 24 de diciembre de 2007

Norther Winslow ( selected poems)




"Roses are red. Violets are blue. I love Spectre"


"The grass so green. Skies so blue. Spectre is really great!"

jueves, 15 de noviembre de 2007

Un hombre malhumorado


Mi abuelo me enseñaba que la Teletón es lo peor del espíritu chileno. Nunca se ha visto, decía el abuelo, un desfile de mediocridad y mal gusto que se compare a ese espectáculo grotesco. El abuelo siempre me pareció una persona resentida y amarga, pero lo que decía con respecto a la Teletón me parecía acertado. Cuando era adolescente mis compañeros decían que no había forma de que Mario Kreutzberger aguantara las 27 horas animando sin pegarse en la pera, y yo estaba de acuerdo. No creo que Mario Kreutzberger aguante las 27 horas animando sin pegarse en la pera. Y eso está bien, porque Mario lo hace todo por los niños. Gasta su plata por los niños y utiliza su ilimitado poder en favor de los niños, y si se pega en la pera será por el bienestar de los niños. Mi abuelo decía que para la teletón jamás daría su dinero ganado en el negocio de los muebles antiguos, que antes lo pillaban muerto. Y yo he seguido los postulados de ese viejo mezquino en lo que a la Teletón respecta. A mi abuelo no le importaban los niños discapacitados. A mi tampoco. Mi abuelo incluso se burlaba de ellos y les decía tullidos. Yo no les decía tullidos porque me parecía innecesario, pero igual a veces coreaba la canción que cantaban mis compañero en el colegio: " yo no tengo manos ni tampoco tengo pies". Me parecía una canción muy graciosa y en ciertos aspectos tierna. No creo que un discapacitado se enoje por eso. Tendrían que ser muy tontos graves los discapacitados para enojarse por eso. Cuando jugábamos dominó con el abuelo y él tenía cáncer, el abuelo aprovechaba el tiempo que le quedaba en aclararme algunos aspectos de la Teletón. Representaba la cursilería intrínseca e insobornable del chileno medio, era el festival de la desgracia estética y moral, era el desfile de las mentes podridas de la televisión, era el imperio de Mario, sobre todo eso, el imperio de Mario. Cuando murió el abuelo habían 22 personas en el funeral. Mi madre me pidió que dijera unas palabras sobre el abuelo, que yo lo conocía más que todos de los que ahí estaban, pero me negué de inmediato. No quería decir nada sobre el abuelo, arisco y malhumorado. Nunca volví al cementerio, pero en estos días, cuando veo a Jaime Coloma y Rafael Araneda hablando de las 27 horas de amor por la televisión, me acuerdo a veces del abuelo.

viernes, 12 de octubre de 2007

Reinventar el amor
Crítica de cine


Los méritos fílmicos de Wena Naty! vienen dados por la aproximación hiperrealista de los realizadores a los conductos enigmáticos de la iniciación sexual. El manejo de cámara, suciamente impecable, funciona ya no sólo como recurso estilístico sino como declaración explícita de un cierto abandono, una forma prosaica de la distorsión mental posmoderna que se materializa ( o más bien se escurre) en una imágen saturada. Hay mucho cine aquí. Goddard desde luego. Buñuel, Jarmusch, Cassavettes. Es Wena Naty! quizás la parodia más descarnada y violenta del ridículo manifesto Dogme 95 y de su payaso central, Lars Von Trier. Aquí el director, cuyo nombre desconocemos, dirige a su actor ( el prestigioso Franco) en tiempo real, sin mediar conciencia de los escrúpulos del espectador ( y aquí podríamos empezar a nombrar las virtudes metaficcionales del film, cosa que no haremos) y de su desconcierto como consumidores no habituados a una ficción intervenida. La actuación de Naty, con un guiño imprescindible a la Chloe Sevigny de Brown Bunny ( Vincent Gallo ha pasado por acá, lo que quiere decir que Woody Allen ha pasado por acá) , es precisa, dramática pero a la vez juguetona. Hay dialogos de particular complejidad ( "muérdele la cabeza"), fina ironía ( "Si en ningún momento sale tu cara..."), tensión dramática ( " Saca las manos Franco nomás) y una estructura en apariencia simple, pero que mantiene la tensión a raya mediante la persistencia en la fragilidad, en el progresivo derrumbe psicológico de la protagonista ( desde Rosa Espinoza que no se veía tal intensidad actoral). Aunque, digámoslo, el verdadero protagonista de la cinta es el director, cuyo nombre, insisto, desconocemos, pero cuya voz escuchamos, y comprendemos, la nocíon de su presencia inserta en la seguridad de su ausencia (Wena Naty! como la peli de culto por antonomasia). Aquí está logrado lo que falla en el cine de Bize, de Raul Ruiz, en la visión pretenciosa de Campos, en la mediocridad de Boris Quercia, en las pachotadas del rumpy. Aquí el realismo esconde un terror cotidiano que arremete como un huracán contra la tradición chilena, y que de paso nos recuerda lo que Wena Naty ( traducida al ingles como "slut") introduce desde sus primeros y gloriosos encuadres, algo que todos intuímos y que no queremos, como seres dados al abismo, reconocer: esta es un a historia de amor, señores. El amor en tiempos de cólera.

jueves, 4 de octubre de 2007

Crítica sin argumentación






Con Death Proof, Quentin Tarantino demuestra ser el cineasta más importante de nuestros días.

viernes, 31 de agosto de 2007

Candonga Carreño Facts






-Candonga Carreño ha noqueado a mas gente que Martín Vargas
-Candonga Carreño va de vacaciones a La Legua Emergencia y nadie lo asalta.
-A Candonga Carreño los entrenadores lo dejaban chupar antes de los partidos
-Candonga Carreño le sacó el ojo a Santiago Pavlovic por paparazearlo
-Candonga Carreño le echa la foca a Kramer, Anarquía y el Barti al mismo tiempo
-Candonga Carreño no cree en Dios, pero Dios si cree en Candonga Carreño
-Tito Van Damme tiene un poster de Candonga Carreño
-El Cabro Carrera quiso cambiarse el nombre a “Candonga Carrera”
-La Teletón es culpa de Candonga Carreño
-Candonga Carreño se metió a Todo Vale. Le pusieron restricciones.
-El dealer de Paul Morrison es Candonga Carreño
-A Candonga Carreño lo echaron de la DINA por violento
-Cuando Candonga Carreño se equivoca, se noquea a si mismo
-Don Miguel desafió a Candonga Carreño en un campeonato de fumadores. El resultado está a la vista
-Candonga Carreño puede entrar y salir de la isla de Lost
-Candonga Carreño se comió de aperitivo a Hanibal Lecter
-“Alguien te mira” se llamó inicialmente “Candonga te mira”
-Candonga Carreño estaba en el World Trade Center el 11 de Septiembre. Salio ileso.
-Candonga Carreño escribió Hostal.
-Candonga Carreño no consume cocaína. Su organismo la produce.
-El gobierno creó la “comisión Carreño” en caso de una posible guerra con Perú
-Jack Bauer le copia los métodos a Candonga Carreño
-Candonga Carreño no lee poesía. Es un poema.
-Candonga Carreño asistió a una reunión de alcohólicos anónimos: llevó una petaca
-Armando Uribe hablo mal de Candonga Carreño. Perdió los dientes.
-La ONU acusó a Chile de tener Armas de Destrucción Masiva. El gobierno tuvo que esconder a Candonga Carreño
-Chuck Palhaniuk se basó en Candonga Carreño para escribir El club de la Pelea.
-La frase en el escudo nacional se cambiará a “Por la razón o Candonga”
-Candonga Carreño se enfrentó a Chuck Norris. Es la única vez que perdió.
-En los ochenta Candonga Carreño no respetaba el toque de queda.
-Para Candonga Carreño no hubo dictadura. A Candonga nadie le “dicta” nada
-Si Bielsa llama a Candonga Carreño, llegamos a Sudáfrica
-Candonga Carreño asaltó a Julita Astaburuaga
-Candonga Carreño no fue incluido por el FPMR en el atentado a Pinochet. Todo fracasó.
-Jason Bourne perdió la memoria tras un golpe de Candonga Carreño.
-El calentamiento global tiene dos razones: el derretimiento de los polos y Candonga Carreño
Candonga en Acción acá


domingo, 5 de agosto de 2007

VERSATILIDAD ( o Derek: el Pierre Menard de los male-models)





LE TIGRE






BLUE STEEL





MAGNUM


miércoles, 11 de julio de 2007

Anno Domini


El sacerdote Xavier Aspurúa es el Diablo, un hecho que ha dificultado su actividad eclesiástica de los últimos cuarenta años. Aspurúa no lo supo hasta los veintitrés, algunos meses después de su egreso del seminario Benedictino, cuando tras violar y matar a la dulce infanta María de Castañon en las afueras de Parque Avendaño, sintió que una protuberancia le brotaba desde el ano. El sacerdote Xavier Aspurúa es cálido y bondadoso, querido y respetado en la comunidad creyente de Avendaño, Líder espiritual de personas importantes y vagabundos perdidos. Tiene un apego estricto a la rutina eclesiástica, ora sistemáticamente, y el martirio es una de sus muchas formas de entrega espiritual. Es por esto que ser el Diablo le dificulta en demasía su vocación de hombre devoto.

Cuando Aspurúa (que ya es un viejito encogido a estas alturas) se encuentra con niños encadenados en el sótano de su parroquia, con gimientes mujeres amarradas y siendo mascadas en el rostro por perros hambrientos, cuando Aspurúa se da cuenta que ha degollado a seres indefensos y los ha filmado en video para después comercializarlos en el Mercado Persa de Avendaño, y cuando nota que la protuberancia de su ano es ahora una larga y gruesa cola que asemeja un lagarto pegajoso y violento; se le inunda el corazón de tristeza, y Xavier Aspurúa piensa en el dolor de Cristo. Ese Cristo que tanto ama y que ha sido su eterno enemigo a derrotar.

martes, 3 de julio de 2007

Las puntas asesinas: un homenaje a Dimebag Darrell



Había teloneado Total Mosh, una banda nacional bastante mala, que tocaba una especie de metal industrial pobremente amplificado, forzado en su desgarro pero además una actitud estoica y rítmica en el escenario, una persistencia que los hacía salvarse, hasta cierto punto, de la inconmensurable mediocridad chilena que les acechaba. Era el teatro Monumental atestado y también pasó por ahí Puya, los puertoriqueños que decían “ Oasis, aquí está nuestra base” y bueno, todos la recuerdan, una canción perfectamente olvidable...
Estábamos esperando a los vaqueros del infierno

Un chascón prendió un paragua y lo pasó, las luces se apagaron y las patadas corrían y los charchazos y el headbanging y lo que sonaba era Walk ( “I've got more friends like you What do I do?”) y era sin duda lo que habíamos esperado desde que éramos niños. Yo miraba a Dimebag porque tocaba su Washburn de puntas asesinas, porque el señor Diamond Darrell era uno de mis héroes de la infancia y de eso no me arrepiento. Había que verlo solear enajenado, deconstruyendo escalas y alcanzando también melodías estremecedoras, riffs de antología, harmonicos demenciales y velocidades cocainómanas. Digamos que Pantera sonó bien, y eso. No sonó como en otros conciertos ( 101 PROOF) pero sí hubo la potencia que sacude los pisos, los ánimos desmesurados, las ondas cerebrales alteradas.
Hay un momento clave: Phil trae una bandeja con vasos plásticos de cerveza y comienza tirarlos. La turba sonríe y se da de golpes para alcanzar los vasos que lanza el jalado de Phil y todos están cagados de la risa, especialmente Phil, pero después los acordes submarinos y esa atmósfera onírica de Planet Caravan inundan el espacio, y algo de solemnidad se instala en el Monumental, y la cosa se ponía seria, por así decirlo, porque en esa maravillosa canción de Black Sabbath se dice “ caminamos por cielos interminables/ las estrellas brillan como ojos”. En este caso no había nada similar a la voz acuatica de Ozzy 1970 filtrada por un Leslie Speaker, no señor, sucedía que Phil cantaba la canción de manera desastrosa, completamente desafinada y en un tono distinto a la base, como si Phil no tuviera retorno de su voz o como si Phil estuviera deliberadamente arruinando el espectáculo y, de paso, la vida de los que ahí estabamos ( esto es sin duda una exageración adolescente). Era así: el señor Phillip Anselmo estaba cantando pésimo Planet Caravan y el señor Dimebag Darrell seguía siendo “el rock an roll” y Vinnie Paul descansaba. Los paraguas seguían corriendo entre la turba y me llegó una patada en el muslo. Cabeceamos con Fucking hostile ( To see, to bleed cannot be taught/ In turn, you're making us Fucking Hostile) Rito emocional, abusos en la infancia, llamada generacional, rabia sublimada con rabia. Un amigo de mi hermano recolectó las baquetas que lanzó Vinnie Paul, tras golpear a un chascón que se las había ganado legal. Eso es lo que ocurre en el círculo. Eso es lo que ocurre en la vida y también en el círculo. Y después el concierto se acabó, y yo pensé algo así como “ De no haber existido Ace Frehley, guitarrista de Kiss, no hubiera existido Dimebag Darrell" porque eso es lo que él mismo decía, pero yo me negaba a creer algo semejante.

Seis años después, en el día del aniversario 24 de la muerte de Lennon, Nathan Gale, un ex Marine esquizofrénico de 25 años de edad que aseguraba que Pantera le había robado sus canciones, entró al club nocturno Arosa Villa, en Ohio, donde tocaba Damageplan, escaló una cerca de casi 3 metros de altura y entró por el lado izquierdo del escenario, corrió hacia el lado derecho,donde se encontraba Dimebag. Gale lo tomó por el hombro y le disparó dos veces en la cabeza con una Beretta.
Darrell Lance Abott recibió un total de 6 heridas de bala. Murió en el acto.
Las puntas asesinas y la locura, la más pura estupidez humana, y la vida de un hombre se extingue arriba del escenario. Nada que encontrar ahí, no hay metáforas del rocanrol y la gloria. Nadie es un héroe por estar muerto.
Dimebag era, finalmente, como la sombra del suicidio. Su talento le quitó la respiración.

sábado, 16 de junio de 2007

Arocena y el Hombre de la pene-pistola esperan la llegada de Ricardo Piglia




1)

La posibilidad de una isla pensante, directed by Tardewsky o LA Calavera Mexicana o el Hombre de la pene-pistola; written by La Gauchesca Writers Guild:

(Exterior. Palacio de la Moneda. Noche. El vocalista de U2 sonríe y mira a sus discípulos diciendo: “ofrezco relaciones aquí y ahora”)

un chico-chica muestra sus tetas incomodando a los presentes, en su mayoría protestantes, y Arocena se despertó


2)

Cuando despertó, el titular estaba ahí:



Nuevo escándalo

Roberto Dueñas niega el holocausto Nazi
Tras ratificar sus dichos, el opinólogo agregó que “ el delirio práctico del Führer no es más que el contrapunto histórico y perfecto a lo iniciado por Descartes con el racionalismo, siglos atrás. Esto lo supo el pensador Martín H y lo saben ustedes los jóvenes periodistas, pero no quieren reconocerlo”. Consultada sobre el tema, Paty Maldonado agregó: “La tragedia del socialismo francés se parece a la tragedia de nuestras vidas”


3)

-No se puede dudar: A man is an island – Juan José Ravenna de Lisperger

Yo creo que Charie J. Massey es un escritor espeluznante y gracioso.


4)

Y Arocena le dice a Descartes que le dice a la Calavera Mexicana que a su vez le dice a Tardewski que le dice al Führer que le dice al Hombre de la pene-pistola que le dice a Roberto Dueñas:
la pregunta es una sola e indivisible:



“¿ quien es la Coté Lopez de la literatura chilena?”

miércoles, 6 de junio de 2007

La necesidad de pastillas para dormir


Esquivando el obstáculo pertinente, como jugando al luche con Jose Santos Gonzales Vera o quizás con Pichina y con la muerte revestida de puta. Un tiro en la sien a la Vivi kreutzberger, ¿ a quien? Al guatón Garcés que me pegaba en el colegio. Encrucijada en la que se junta Robert Johnson con el diablo, que se llama Lechma, a negociar la inmortalidad. Un Camino polvoriento de Fulton´s point, Missisippi, con harmonica de blues en off, Entonces va:

Crossroad

Fondos de cultura awards presenta: “premiemos a nuestros parientes y a nosotros mismos y apliquemos criterios ridículos para entregar la plata”. Starring Paulina Urrutia
Náin Gómez, Lila Calderon and an endless cast of crooked people.
El hablante lírico pide la renuncia de la titular del ramo
A la ruma de la ruma de la desesperación.
Eso es.

Crossroad B

Onda José Miguel Varas meets JJ Abrams. La summa poetica de mr. Bolañax es bastante irregular. ¡ qué buen escritor es Daniel Alarcón! El blog de Alvy Singer trae una sabrosa polémica metacrítica. Ernesto Ayala se ganó un Fondart. La importancia de llamarse Ernesto. El reality de gordos de Jennifer Warner es un espanto. Onda Lucía Pinochet meets El Guatón Mamón featuring Chris Farley en la tumba. R.I.P. Se acabó Mekano. Vómito colectivo de oficinistas mediocres y jóvenes pajeros. CELEBRACION. Masturbación. Acción. Canciones Tristes de Leonard Cohen

Crossroad 3

Fernando Vallejo vino a Chile con su puta de babilonia y nadie se dio cuenta.

–¡Qué barbaridad, don Fernando! ¿Pero qué le hizo la Iglesia, cuáles son esas cuentas pendientes? .

–Me arruinó la infancia con la amenaza del infierno. ¡Cuál infierno como no sea el de este mundo! Ah, e hizo que mi mamá pariera veinte hijos. Diecinueve hermanos son otro infierno.


Encrucijada 4

previously on Lost: La necesidad de pastillas para dormir. El bulto en el esófago.La intelectualidad como refugio. La corrupción en el Fondart. El miedo. La representación de ese miedo en una posición estática. La maratón del aburrimiento todas las mañanas. la necesidad de pastillas para dormir. Tercera temporada de Lost y Vic Mackey pateando culos en su metodología GESTAPO.

idea para un ensayo: " efectos de la metacritica posmoderna en la deconstruccion de la blogosfera como estetica, Subtítulo: bloggers como agentes parasitarios de la expansión cognitiva "... o mejor no.


Encrucijada 6

Fondos de cultura awards presenta: “ Traigan la cabeza de Alfredo García”.
Ayyy, la arrogancia de Sarita Mellafe. Casi como el ministro de Hacienda.

Pastillas para dormir. Responsabilidad penal juvenil.
Asepsia

Todos los niños se van al cielo. Amén

jueves, 17 de mayo de 2007

La vida privada de los árboles



La segunda novela de Alejandro Zambra es, como la primera, un bonsái. Una profundización de aquella estética borgeana del resumen, que el autor ya delineó en su comentado mini-libro de 2006. En Bonsái, Zambra introducía la historia revelando el final (“Al final ella muere y él se queda solo”), y aquí se trabaja un procedimiento similar: Julián, el protagonista, espera durante una noche a que su mujer regrese, y de entrada se nos anuncia que “ la novela sigue hasta que ella regrese o hasta que Julián esté seguro de que ya no volverá”.
Pero si en Bonsái la técnica literaria y la estructura constituían el principal discurso, en La vida privada… existe, además, una consistente construcción de personajes, con seres de carne y hueso que se perciben más reales y que, por lo tanto, duelen de verdad. En ese sentido es más “Novela” que la anterior, aunque los puntos en común son evidentes: Julián planea escribir un libro sobre un tipo joven que cuida un bonsái. Se diría que ambas novelas son inseparables, o mejor: La vida privada… agranda al Bonsái, lo justifica, permite entenderlo como el engranaje inicial de una obra mayor que comienza a gestarse. Un mundo coherente, estudiado y planificado en sus detalles.
Tanto Julio como Julián son tipos de clase media, melancólicos y resignados, que se criaron leyendo las horribles ediciones de tapa café de la editorial Ercilla (un tema que parece obsesionar a Zambra) y que están, de una u otra forma, abocados a la pérdida. Dice el narrador: “Julián no quería recuperar el amor, pues había dejado de amarla hacía mucho tiempo. Había dejado de amarla un segundo antes de comenzar a amarla. Suena extraño, en vez de amar a Karla había amado la posibilidad del amor, y luego la inminencia del amor. Había amado la idea de un bulto moviéndose dentro de unas sábanas blancas y sucias.” Porque aunque se trate de una historia de amor, donde la ternura (o el ternurismo) se hace presente, es también una historia poseída por una tristeza esencial, atávica.
Es, también, un relato sobre la paternidad y las formas que adopta, una meditación sobre la legitimidad de contar historias, una literatura de la intimidad.

lunes, 9 de abril de 2007

El congreso de colorines



El Congreso de colorines se llevó a cabo en el año 2000, en una casa abandonada cerca de la torre eléctrica de Quinta Normal. Fueron siete días de comunión y planificación. Los colorines se habían comunicado hasta ese momento vía mail y mediante un canal de Messenger especialmente habilitado para ellos. Eran, a esas alturas, más de trescientos pelirrojos organizados a nivel logístico y operacional, provenientes de cinco regiones de Chile. La presencia de explosivos entre los materiales de trabajo no fue una sorpresa para casi ninguno de los asistentes, quienes ya manejaban ciertos conocimientos en la preparación de bombas caseras y escopetas hechizas.

Ricardo Gómez Gutiérrez era el gestor “moral y estético” de las ideas de la exaltación colorina, y eran la exclusión y los abusos de la infancia el motor de todo ese ímpetu extasiado de venganza. A la hora de esgrimir los argumentos, el rojazo Gómez Gutiérrez terminaba citando fragmentos de sus propias publicaciones, escritas a mano y entregadas personalmente a los participantes del Congreso. En ocasiones citaba su ensayo “Colapso y crisis de la personalidad de colorines pre adolescentes en el Chile contemporáneo”, donde decía “cada colorín es forzado, en un país mestizo de corte indígena como éste, a asumir la posición de un afuerino, a posicionarse como el símbolo de la otredad y la extravagancia cultural en el grupo social que lo acoge. Desde ahí el proceso de alienación se instala en la estructura misma de su dialogo con la realidad circundante”. No todos los colorines del congreso entendían a cabalidad esas palabras, pomposas y académicas para muchos, pero había algo en ellas que parecía conmoverlos, como si por primera vez alguien les hablara desde una comprensión real de su dolor.

Algo se estremecía en el ambiente cuando Gómez Gutiérrez citaba el ensayo “La tiranía del rubio en los límites de la aprobación social”, en el que explicaba cómo “los rubios, a diferencia nuestra, han acaparado un estatus de legitimidad y aprobación sociocultural en el país, pese a ser parte de la otredad racial, determinada ésta por el mestizo chileno y su carácter racista y clasista. Mientras el rubio mantiene su posicionamiento en las altas esferas sociales gracias al arribismo aspiracional del chileno ( todo esto es reafirmado por la fuerza persuasiva de la publicidad bonita), los colorines somos vistos como el reverso disfuncional de aquella extravagancia, un rasgo que disminuye la seguridad en nosotros mismos, nos hace vulnerables, objeto de bromas, sobrenombres, dominaciones, vergüenzas”.
Los colorines se miraban como si alguien les estuviera recordando una historia dolorosa, como si la vergüenza y la humillación enterradas en sus cuerpos hubiesen encontrado una vía de escape. En efecto, casi todos reconocían haber sido llamados alguna vez en su vida zanahoria, cabeza de cobre, cara de frutilla, cabeza de fuego, Pedro Carcuro, colorín Zaldívar, colorín culiao, colorín conchetumadre, colorín de mierda y así, siempre se anteponía el adjetivo a cualquier insulto posterior.

Un compatriota valiente (así insistía Gómez Gutiérrez que se llamaran entre ellos, compatriotas, como si fueran ciudadanos de la patria colorina) contó la historia de cómo sus compañeros de colegio le orinaban la cabeza en los recreos para “apagar el fuego”. Otro tipo de abundantes pecas rojas y un abultado pelo crespo dijo que nunca había hecho el amor en su vida. Cuando el resto le preguntó qué tenía que ver eso con ser colorín, el tipo respondió que todo, que las tempranas inseguridades sexuales producto de las burlas lo habían atrofiado para siempre. Y así, uno tras otro, los trescientos colorines se fueron subiendo al pequeño escenario levantado para el congreso, y relataron sus miserias colorinas, algunas muy graves y otras simples anécdotas graciosas, y recordaron también los golpes, las persecuciones, los insultos, los desamores; recordaron la sensación de ser observados más de la cuenta, de ser juzgados y mirados por un país hostil como signos irrefutables de la anormalidad, y se dieron abrazos, se abrazaron los unos a los otros en una catarsis colectiva que era observada por Gómez Gutiérrez con el rostro poseído, casi desfigurado de alegría.

Cuando llegó el momento de alzar las armas y los explosivos, de partir la “marcha revolucionaria” hacia el centro de Santiago para las reivindicaciones correspondientes, el sacrificio público de rubios y morenos, los colorines desistieron de tal plan, bajaron las armas, y optaron por quedarse compartiendo sus relatos durante algunas horas más, y después volver a sus respectivos hogares.

No eran gente violenta, sólo hombres y mujeres relativamente infelices que querían contar sus historias.

jueves, 1 de marzo de 2007

Vendaval
(capítulo)





Por supuesto que yo conocí a mi general Pinochet, yo le di la mano a mi general en un día de nubes amenazantes y rayos eléctricos del 97, algunos meses antes de que los marxistas celebraran su detención en Londres y la realidad se transformara en un espejo negro, un espejo de circunstancias negras, una acumulación de datos atravesados por el escándalo y veleidades por el estilo, pero yo saludé a mi general ese día del 97 antes de que la desgracia cayera sobre nuestras cabezas y mi general se veía hermoso, por supuesto, con sus bigotes bien peinados y el pelo grisáceo ondulando como olas desmesuradas en el viento de la tarde, y lo mismo su capa, porque mi general tenía puesta la capa ese día que nos recordaba al ex presidente de la nación, al gestor moral de nuestro íntimo pronunciamiento, prócer ipso facto de la patria y también cabe recordar que ese era el día de su cumpleaños, y ojo que los cumpleaños de mi general en los años noventa no eran cualquier cosa sino que se trataba de fiestas importantes, fiestas donde la nueva política se hacía ver y donde varios colegas nos tomábamos unos traguitos mirando a las chiquillas, a las señoritas digo, y le echábamos el ojo a la esposa del Marco Antonio que estaba bien linda, pero eso nomás, el ojo, porque todos los colegas sabíamos lo que significaba meterse con el Marco Antonio en el año 1997, y después bailábamos y cantábamos y recordábamos anécdotas de nuestros días en el ministerio, cuando reconstruíamos el país desde la nada como verdaderos magos y los izquierdistas armaban la pelotera por cualquier declaración desafortunada y racista de mi general, es que habían muchas, pero a mi general se le perdonaban todas porque era muy impulsivo y nunca fue muy bueno con las palabras, algo que nunca importó realmente, porque un hombre de armas no necesita de las palabras, o al menos eso es lo que mi general solía decir y lo que efectivamente me dijo esa tarde del 97, me dijo “un hombre de armas no necesita de las palabras, muchacho”, y también hablamos del ministerio que yo manejaba, y me felicitó por la dirección impecable de los planes sociales durante su gobierno, aunque él no utilizó la palabra “sociales” por supuesto, y también me habló de un libro que estaba escribiendo sobre historia militar chilena, y yo le dije me parece muy bien, mi general, estaré deleitado de volver a visitar la prosa fluida e interesante de sus otros libros publicados, y el general Pinochet me miró con esa sonrisa picarona que tenía, como si hubiese sospechado que mis palabras escondían una burla de fondo, pero no dijo nada, y después de tomarse un trago de pisco sour me invitó posar en una fotografía, la misma foto que ahora inmortaliza los recuerdos de gloria y desesperación en el Living de mi casa, y juro que se me humedecieron los ojos de emoción, porque mi general me había invitado a posar junto a su familia, sus oficiales de confianza, los políticos del gremialismo y algunas celebridades de fuste como Hermógenes o la Paty Maldonado, y ahí me puse yo, que pese a haber sido un destacado ministro de su gestión nunca lo había conocido en persona, nunca imaginé que mi general me tenía en tan alta estima, y la fiesta transcurrió después como un sueño placentero, un lugar donde las bellas damas y los señores importantes del país blandían con orgullo sus espíritus revolucionarios, pero cuando ya se hacía tarde y varios invitados se habían retirado, fijé de pronto la vista en mi general, que a lo lejos comía unos canapés de centolla en una de las mesas, sentado sin compañía y mirando los canapés con una concentración total, una concentración hasta cierto punto ridícula, y después lo vi echarse a la boca cuatro o cinco canapés de una tirada, y los engullía con extremo desorden, botando pedazos de canapé mezclado con saliva y mostrando todo el contenido que mascaba, imbuido de un cierto abandono feroz e intimidante, y yo no lograba entender cómo era posible lo que estaba presenciando, y sentí que todo el peso del mundo se me venía encima, y esa noche cuando volví a mi casa sentí por primera vez en mi vida el vendaval, y la palabra rondaba mi cabeza como un cuchillo que insistía en clavarse sólo, el vendaval, el rastro del vendaval que se oculta en algún espacio remoto, pensé, y después pensé “matamos a mucha gente” y después pensé “torturamos a muchísima gente” y después pensé “matamos y torturamos a mucha gente y reconstruíamos el país desde la nada ” y después no volví a pensar nunca más en el asunto de las muertes, pero se me vino a la mente la palabra vendaval, y durante los siguientes meses las cosas se mantuvieron en un orden relativamente apacible, un orden que era sólo eso, orden, pero el vendaval seguía apareciendo en todos lados junto a la imagen de mi general mascando los canapés de centolla, el vendaval y la muerte y la centolla, y después vino Londres y el juicio y la vuelta a Chile y las persecuciones a los colegas y los procesamientos y los detenidos y pasaron los años y el informe de la tortura y el banco Riggs y la muerte de mi general, y ese día, cuando en la Escuela Militar se congregaba el pinochetismo alienado y rencoroso para despedir al prócer, cuando se evidenciaba ante el mundo lo podrido que estaba el país de manera irremediable y total, yo decidí pegarme un tiro en la sien, y eso es lo que hice, me pegué un tiro en la sien con mi Colt 45, un regalo del valeroso brigadier Espinoza en los años ochenta que nunca había utilizado antes, y quizás por eso mismo el tiro me salió tan mal pegado que destruí el cráneo en cinco partes, pero aún seguía vivo, y el dolor que sentí en ese momento no tiene descripción en palabras, señor, un dolor que evocaba la placidez atávica de la muerte, y aunque mi rostro quedó tan desfigurado que mi presentación en sociedad se hace insostenible hasta hoy, aunque logré un cierto nivel de aislamiento vital de las atrocidades del resto y de los otros, nunca me deshice del vendaval, ese que arrecia a toda hora y sin razón alguna, el vendaval que mi general me hizo ver esa tarde del 97 y que nunca más se fue, como si fuera el más trágico e indesmentible de sus legados, y eso es todo, espero con esto responder a su pregunta, señor detective, claro que yo conocí a mi general Pinochet, fue una tarde del 97 y él estaba de cumpleaños.