lunes, 8 de septiembre de 2008

El Choro

- ¿ Oye pendejo, vos sabis lo que es el Choro?

En el despacho estaba la señora Mutis, que reacciónó con cierta incomodidad a las palabras de Jorge Soria, mirándome de reojo. Se notaba que la señora Mutis había presenciado esas intervenciones algo incómodas y vagamente sexuales de Jorge Soria durante años, y que si bien había aprendido a contenerse, no se podía contener del todo.

- El choro es un símbolo, pendejo. Un tipo valiente, aguerrido, dispuesto a batallar. Algunos huevones dicen que Choro significa “ voz común en el hampa” , pero yo soy militante del Partido Socialista.
- Ya veo, don Jorge
- ¿Tu militas?
- No, don Jorge
- Mal, pendejo, mal. Tu deberías militar en el Partido Socialista de Nuñez
- Tiene razón, don Jorge

El despacho de Jorge Soria era una pieza grande, enfundada en una alfombra verde, con dos sillones de cuero que se situaban en diagonal, frente al escritorio. En la pared detrás del escritorio habían algunas fotos de Familiares de Jorge Soria, su atractiva esposa, su hijo. A la izquierda, un ventanal permitía ver el sector más limpio y cuidado de la playa de Iquique. Un retrato de Salvador Allende adornaba la pared a la derecha. A su lado se veía una foto de Jorge Soria con Salvador Allende, abrazados, sonriendo, en 1971.

- Esta es la república independiente de Iquique pos huevon.
- Eso había escuchado, don Jorge